Ahora que en mis labios repica la risa como una campana sacudida aprisa.
Echa a andar, tú le sigues hechizada aunque vieras que eso para en morir!
Espínate las manos y córtame una rosa.De sol a sol voy por las rutas, y en el regazo olor a frutas se me acomoda el recental: tanto trascienden mis abiertas entrañas a grutas, y a huertas, y a cuenco tibio de panal!Gabriela Mistral, uma das principais personagens da literatura chilena e latino-americana, foi a primeira pessoa latino-americana e a primeira mulher americana a ser agraciada com o Prêmio Nobel de Literatura, em 1945.El está travajando pero gana menos que.



Falleció en Madrid el 2 de junio de 1779.
No te vale olvidarlo como al mal pensamiento: le tendrás que escuchar!
En una isla del Océano Los lebreles de plata persiguen a los ciervos de oro.
Miguel Hernández Contenido patrocinado Tema: Re: Poesías de autores famosos Poesías de autores famosos Temas similares Cambiar a: Seleccionar un foro-generales -Protección y Autogestión de tus derechos de autor -Anuncios y Avisos Importantes -Propuestas Mensuales -Espacio Juvenil -narrativa -Textos (literarios, Científicos, Periodísticos, etc.) -Café de Letras -Novelas, Textos en capítulos, Obras de Teatro. .Esas grabaciones son nuestra llave de acceso al universo afectivo de una mujer que vive en permanente tensión con sus demonios internos y cuya sensibilidad y ambición la convierten en protagonista de su época.La lenta mano de Virgilio acaricia la seda que trajeron del reino del Emperador Amarillo las caravanas y las naves.Fue autor de la oración funeral por Andrés Fernández Pacheco, tercer director de la Academia (1747).Conocer que caminamos, bajo la fuerza del sino; recorrer nuestro camino y no saber donde vamos.Es un anhelo misterioso que al labio hace suspirar, torna tarjetas pequeñas para regalos para imprimir gratis al cobarde en valeroso y al más valiente hace temblar; es un perfume embriagador que deja pálida la faz; es la palmera de la paz en los desiertos del dolor Conoce alguien el amor?

En 1906 se enamoró de un modesto empleado de ferrocarriles, Romelio Ureta, que, por causas desconocidas, se suicidó al poco tiempo; de la enorme impresión que le causó aquella pérdida surgieron sus primeros versos importantes.
Hoy estoy lúcido, como si estuviese a punto de morirme y no tuviese otra fraternidad con las cosas que una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle la fila de vagones de un tren, y una partida pintada desde dentro.
No era posible Fueron vapores de la fantasía; son ficciones que a veces dan a lo inaccesible una proximidad de lejanía.